PROTOCOLO SOCIAL: El protocolo del día a día

Una de las preguntas más recurrentes es: ¿qué es eso del protocolo social? ¿Sirve para algo? No se me ocurre mejor forma de responder a esta cuestión que utilizando la definición de José Antonio de Urbina: El protocolo social es un “conjunto de costumbres, usos y reglas que, a tenor de los cambios en la sociedad, regulan el comportamiento y las relaciones humanas para mejorar la calidad y la eficacia de nuestra acción personal y, en último lugar, nuestra convivencia con los demás” [1]

Me gustaría destacar un par de aspectos de esta definición que creo pueden resultar de gran utilidad para entender mejor el protocolo social. Por un lado, el protocolo social es el “conjunto de costumbres, usos y reglas que regulan el comportamiento y las relaciones humanas”. El ser humano vive en sociedad y necesita interrelacionarse con los demás. No podéis olvidar que en el fondo estamos hablando de relaciones humanas. Esto significa que dentro de cada sociedad se van creando grupos o comunidades con sus propias reglas, lenguaje y forma de actuar. El hecho de ajustarse a esas pautas de comportamiento supondrá formar parte de un grupo o de otro.

Cuando organizáis una fiesta, invitáis a vuestros amigos, cuando entabláis una conversación o cuando os dirigís a vuestros jefes o amigos, incluso cuando os ponéis una indumentaria u otra estáis utilizando el protocolo social. ¿Ahora sois conscientes de la cantidad
de veces al día que utilizáis el protocolo social? Vuestro día a día está plagado de acciones en las que estáis utilizando unas normas o reglas que habéis adquirido durante vuestra vida. Vuestro entorno familiar, la escuela, la universidad, el trabajo y vuestras experiencias, irán conformando vuestro código social que acabará convirtiéndose en vuestra segunda piel. Detalles tales como decir buenos días al entrar en un comercio, dirigiros a vuestro jefe con el tratamiento de Usted, pedir permiso para determinadas cosas, ¿acaso no hacéis todo esto de forma automática?

Por otro lado, el hecho de ir configurando nuestro código social a lo largo de toda nuestra vida denota otro de los atributos del protocolo en general y del protocolo social: su carácter evolutivo. En un post anterior ya os hablé del carácter flexible del protocolo. La sociedad en la que vivimos se encuentra inmersa en un continuo cambio y el protocolo debe ser capaz de adaptarse a todos estos cambios. De lo contrario corremos el riesgo de quedar marginados.

Me gustaría concluir este post con la idea de la importancia de conocer estas pautas sociales ya que este conocimiento os permitirá no sólo formar parte de un grupo o comunidad, sino que también os ayudará a entender a las distintas culturas y pueblos de la Tierra. Cuanto mayor sea vuestro conocimiento del entorno social mayores opciones tendréis para decidir en qué grupo o comunidad deseáis integraros. Debéis tener en cuenta que vuestras necesidades irán cambiando a lo largo de vuestra vida con lo que es muy probable que en algún momento cambiéis de entorno y os relacionéis con grupos diferentes. Cuanto mayor sea vuestra riqueza social más fácil os resultará integraros en la sociedad.

[1] El Gran Libro del Protocolo. Temas de hoy, 2005


 

Sara López Martos
Especialista en Protocolo