Protocolo veraniego

Cuando salimos de la ciudad, habitualmente lo que queremos encontrar es un sitio tranquilo.

Por lo tanto la primera norma es el silencio. No hay nada más molesto cuando estamos tumbados en una playa o a la sombra de un frondoso árbol, leyendo, mirando al cielo o sencilla y llanamente descansando, que oír los gritos de una madre a su hijo, o al señor con el partido de fútbol a todo trapo, al joven con la música pasada de decibelios…si, son todo clichés, pero muy reales.

Si tenemos niños hay que estar muy atentos para evitar que no molesten a otras personas, y si quieren hacer un poco de jaleo, les indicaremos que se alejen un poco. Ser niño no es pecado, pero es bueno enseñarles a convivir, desde que son pequeños.

En la playa, si llevamos muchos “complementos” como sombrillas, mesas, sillas plegables, etc. tendremos la precaución de no “invadir” el espacio de otras personas. Siempre hay algunos espabilados (que no madrugan) que se hacen un hueco donde no lo hay.

Los animales de compañía  son uno más de la familia, viajar con ellos es siempre enriquecedor, pero es muy importante que tengan una vigilancia y cumplir con las reglamentaciones. No se puede tener animales sin control donde hay niños jugando, personas mayores…por muy dóciles y mansos que sean.

No podemos utilizar el río o la playa como si fuera nuestra bañera de casa. Es contaminante el uso de cualquier tipo de producto de higiene tipo jabón, gel, champú, etc. Y es totalmente indecoroso usar el agua como si fuera un W.C.; si tenemos necesidades fisiológicas hay que salir del agua e ir a un lugar que cuente con las instalaciones necesarias para estas cuestiones.

Cómo lo encontramos es como lo dejamos. Ese debería ser el lema de toda visita a un sitio público. Generalmente, cuando llegamos al campo, a la playa o a un lugar similar, solemos encontrar un sitio despejado y limpio -a veces hay excepciones-. ¡Y nos gusta! No podemos olvidar que detrás de nosotros vendrá otra persona a la que también le gusta disfrutar del lugar. Es importante no olvidarse, de limpiar todo lo que hemos ensuciado, recoger todos los restos y desperdicios, envases, cartones, plásticos, etc. y tirarlos en los correspondientes contenedores.

Ni que decir tiene que el fuego está totalmente prohibido en la playa y en el campo, salvo que tengan algún lugar preparado específicamente para ello. En el caso de utilizar alguno de estos servicios, también hay que dejarlo tal y como nos lo encontramos -o mejor aún, si es posible-.

Con estas indicaciones y consejos os deseamos a todos un ¡FELIZ VERANO!

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