Desde ESPRI hacia el mundo

Todos empezamos la vida universitaria con sueños e ilusiones que siendo lo suficientemente realistas, si le sumamos esfuerzo y humildad pueden acabar cumpliéndose la mayoría. ESPRI fue para mí un espacio nuevo, donde el mundo del protocolo se expandió a decenas de opciones laborales que jamás se me hubiesen ocurrido sin estos años de estudios.

Después de finalizar los estudios de magisterio, me di cuenta de que necesitaba algo más, algo que me permitiese trabajar en eventos, organizar cenas, coordinar reuniones y viajes, interactuar con todo tipo de personas, de diferentes países, religiones y culturas. Necesitaba descubrir aquello que siempre me había llamado la atención.

Nos encontramos en unos tiempos desconocidos hasta ahora y que seguro van a cambiar a la sociedad en muchos aspectos, pero la educación fue, es y será siempre la mayor herramienta para evolucionar en el mercado laboral. Quizá debemos empezar a disfrutar más del viaje que del destino, los estudios no deben ser un papel que te permita trabajar, sino la evolución personal mezclada con el conjunto de experiencias que todos los expertos en los diferentes campos son capaces de transmitir y llenar a uno de ilusión.

Muchas fueron las horas de clase, pero también las horas de prácticas, me encantaba formar parte de un equipo y saber que a la vez que aprendía, podía ayudar a grandes profesionales en situaciones reales, y eso me ayudó mucho al aceptar retos que meses atrás jamás pensé que ni siquiera me atrevería.

Desde colaborar en eventos de todo tipo, a dirigir un hotel de 4 estrellas en el centro de Barcelona, pasando por organizar eventos gastronómicos en Dubái, hasta gestionar las instalaciones de una multinacional en Luxemburgo… por ahora.

En resumen, miles de aventuras, amistades, historias, recuerdos, errores y aciertos que no se pueden explicar en pocas líneas, pero si os puedo asegurar que todo empezó en aquella primera aula.

Adria Munoz
Luxemburgo 2 de abril de 2021